Hidratación y necesidades hídricas: la clave para un buen rendimiento físico

Mantener una correcta hidratación es fundamental para el buen funcionamiento del organismo y el rendimiento deportivo. Las necesidades de agua diarias dependen de múltiples factores como la transpiración, la respiración, la orina y la defecación. Todo líquido o alimento que ingerimos contribuye a compensar estas pérdidas, garantizando el equilibrio hídrico del cuerpo.

Durante el ejercicio físico, el cuerpo pierde una gran cantidad de agua a través del sudor, y esta pérdida se traduce en una disminución del peso corporal después del entrenamiento. Sin embargo, es importante entender que esa pérdida de peso no corresponde a grasa corporal, sino a agua, y que una deshidratación, por leve que sea, puede afectar el rendimiento y la recuperación muscular.

Muchas personas intentan “bajar de peso” utilizando ropa de abrigo, fajas o materiales plásticos con el fin de transpirar más. Este método es ineficaz y peligroso, ya que solo genera una pérdida temporal de líquidos y minerales, provocando síntomas de deshidratación, fatiga, calambres y malestar general.

El agua cumple un rol esencial en todas las funciones vitales: regula la temperatura corporal, transporta nutrientes, elimina desechos y lubrica las articulaciones. Pero, no alcanza con beber solo agua para reponer lo perdido. Al transpirar, el cuerpo también elimina sales minerales como sodio, potasio y magnesio, por lo que es recomendable consumir bebidas con electrolitos o alimentos ricos en minerales, jugos naturales y frutas jugosas como la naranja, el melón o la sandía.

Además, es importante mantener la hidratación antes, durante y después del ejercicio. No esperes a tener sed para tomar agua; la sed es una señal de que tu cuerpo ya está deshidratado. La constancia y el hábito son las mejores herramientas para cuidar tu salud y optimizar tu rendimiento físico.

Por Marcelo Vardaro
Entrenador Deportivo – U.B.A
Preparador Físico

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